La zona de confort es el estado mental formado por los lugares en los cuales nos sentimos cómodos, protegidos y seguros con la vida que llevamos. Es diferente en cada persona dependiendo de los valores y aspiraciones de cada uno. La zona de confort puede ser positiva durante un tiempo, pero si nos acostumbramos a ella nos puede generar pereza y pasividad a la hora de actuar ante situaciones nuevas, esto frena nuestro desarrollo personal y a la larga nos puede generar frustración y vacío.

¿Sabías que este apego a nuestra zona de confort, se produce porque nuestro cerebro, en concreto nuestra “Formación Reticular” (que es la zona que regula el sueño, dolor, movimientos, etc.) se acomoda? Sí, nuestro cerebro es vago por naturaleza: cuando sales de tu rutina (o zona de confort) tu cerebro gasta más energía porque debe estar alerta y procesar mayor cantidad de información que si la tarea es repetida.

 

¿Por qué deberíamos salir de nuestra zona de confort?
¿Cuál es la necesidad de salir de nuestra zona de confort si es un lugar donde parece que nos encontramos tan bien? Vamos a reflexionar sobre ello.
No sólo es importante el tema económico para querer salir de la zona de confort y generar mayores ganancias, sino el de las aspiraciones: aspiraciones a viajar, a trabajar en algo que nos gusta, aspiraciones amorosas, a hacer cosas que nos dan miedo, a divertirnos, etc. Así como que una vez conseguido nuestro objetivo sigamos subiendo escalones y podamos lograr más cosas, constantemente.
Recuerda que, en menos de lo que te imaginas, la vida pasa frente a tus ojos y no sabemos cuánto tiempo toca vivir.

 

¡Decidido! Quiero salir de mi zona de confort, ¿cómo lo hago? Tips:
Salir de la zona no siempre es fácil y vas a necesitar mucho esfuerzo hasta conseguirlo. Recuerda que nada es imposible y que… ¡Si quieres, puedes!

 

1. Toma consciencia de los límites de tu zona de confort
Pregúntate las cosas que te provocan miedo o rechazo. Piensa en tu pasado, tu presente y del que quieres que sea tu futuro. Hazte preguntas del tipo ¿me conformo con lo que tengo o prefiero conseguir mi sueño aunque me cueste trabajo? ¿Soy feliz con la vida cómoda que llevo o prefiero asumir nuevas metas y desafíos?
Piensa en tu trabajo o tu pareja, ¿quieres mantenerte en tu trabajo cómodo y aburrido o conseguir un trabajo que realmente te llene?, ¿prefieres seguir con tu pareja de hace años, aunque no te haga feliz o arriesgarte a conocer una persona con quien puedas tener un futuro feliz?

 

2. Búscate un objetivo y esfuérzate en conseguirlo
Los objetivos son personales e independientes de cada persona. Piensa en lo que quieres conseguir y refuerza cada pequeño logro que consigas, eso te ayudará a mejorar tu autoestima, ganar confianza y conseguir una mejor versión de ti mismo. “Estoy consiguiendo algo que jamás imaginé”.

 

3. Acepta tus errores
Los comienzos siempre son complicados y es normal que sientas miedo. Sé positivo y acepta que no eres perfecto y que hay algunas situaciones que no puedes controlar. Si te caes, te levantas. Piensa que de los errores se obtienen grandes lecciones. Eso sí, cuidado con no presionarte en exceso.

4. Cambios, cambios, cambios…
No sólo nos referimos a cambios en nosotros mismos, a nivel psicológico, sino al ambiente. Busca situaciones novedosas, muévete por entornos distintos, cambia la decoración de tu casa o habitación, cambia tu color de pelo, etc. Hay miles de opciones, todo depende de ti.

 

5. Haz todas aquellas cosas que te causan rechazo
Piensa en las excusas y las barreras que te pones para no hacer algo y actúa en consecuencia. Enfréntate a tus miedos poco a poco. De este modo, cada vez te sentirás más cómodo porque tendrás el control de tu vida.
Recuerda que un poco de ansiedad puede llegar a ser positiva para ayudarnos a conseguir nuestros objetivos, sólo hay que saber llevarlo.

 

6. El apoyo es importante.
Pide a tu familia y amigos que te ayuden a superar tus miedos y a eliminar tus barreras. El apoyo, admiración y respeto por su parte, te ayudarán mucho. Si haces el camino sólo llegarás rápido, si haces el camino acompañado llegarás lejos.

7. Hacer el ridículo no es malo
A veces no decimos o hacemos algo por miedo a que la gente nos juzgue. Pero, ¿sabes qué? Lo que piense u opine la gente sobre ti, es algo que no te tiene que importar demasiado. Aprende a reírte de ti mismo, deja que tus amigos se rían de ti y no sólo eso, ríete con ellos.

 

8. Corre riesgos
Además, asumir determinados riesgos es vital para conseguir nuestro propósito. Como dijo Muhammad Ali: “El que no es lo suficientemente valiente como para tomar riesgos no logrará nada en la vida”. Y nunca te arrepientas de nada de lo que hagas, seguro que a lo largo de tu vida te arrepentirás más de aquellas cosas que no hiciste por miedo a…

 

9. Disfruta de lo desconocido
¿Cuánto tiempo hace que no haces cosas nuevas? Esa incertidumbre y esa adrenalina que liberamos ante aquellas cosas a las que no estamos acostumbrados. Da un salto hacia tu nueva vida y disfruta de nuevas experiencias, recuerda que la vida sólo es una y que no hay segundas oportunidades para vivir. ¡Cuidado! Disfrutar de lo desconocido, no quiere decir que seas imprudente.

 

10. Lucha por tus sueños y no te dejes vencer por nada ni por nadie
Las grandes cosas se consiguen con mucho sacrificio y tenacidad. Aunque a veces sientas que te falta motivación para continuar, recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma. Además, cuando hayas conseguido tu objetivo servirás de ejemplo para muchas personas que han visto tus progresos. Una vez conseguido, proponte nuevos desafíos.

Sueña con lo que quieres conseguir en tu futuro, trabaja duro y lo conseguirás porque todo depende de lo que tú creas. Eres el protagonista indiscutible de tu vida.

Paciencia, confianza y perseverancia son las claves del éxito. ¿Te atreves a conseguirlo?

 

 

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