Desde niños nos vamos enfrentando  con situaciones que nos afectan emocionalmente pero como no se ven y no sabemos cómo manejarlas,  las vamos guardando en nuestro corazón.

Lo menciono desde niños porque desde entonces escuchamos comentarios que emiten un juicio sobre nosotros o los demás. Nuestros padres sin querer nos comparan con nuestros hermanos o amigos o el bulling en la escuela o los comentarios de los maestros. Fulanito es muy enojón, fulanita es muy torpe, el otro es un burro porque no entiende las matemáticas, estás gorda, tienes una nariz fea, el cuatro ojos, etc., y así podemos encontrar un sinfín de comentarios que  afectan nuestra autoestima, nos duelen y  daña el sentirnos amados.

¿Viviste alguna situación así? ¿En algún momento te etiquetaron, te rechazaron, te ignoraron, te abandonaron, te castigaron injustamente? ¿Te dolió? ¿Qué hiciste con esa emoción? Reprimirla porque culturalmente las emociones son malas porque expresarlas es signo de debilidad. Los hombres no lloran, las niñas no se enojan, el hombre tiene que ser fuerte, no puedo mostrar mi tristeza para no preocupar.

Desde niños nos enseñan que no hay que sentir dolor. ¿Alguna vez te caíste, te lastimaste y lloraste? ¿Qué te dijeron? No llores, no pasa nada, no fue para tanto, y desde entonces no te dejaron conectar con tu emoción. A lo mejor no fue tan grave pero te asustaste, te dolió aunque no te hayas raspado, pero la emoción está y ésta no desaparece, queda guardada.

Cuando tenemos una pérdida cualquiera que sea, no necesariamente tiene que ser por muerte de algún ser querido, conectamos con dolor, tristeza, miedo, incertidumbre, enojo, culpa, éstas son las más comunes pero existen muchas más.

¿Cuál es tu reacción y la de cada uno de tus familiares? Algunos se permitirán llorar pero otros no aunque cuando viven el duelo en familia las reprimen porque tienen que estar bien para no preocupar a los demás, alguien tiene que ser fuerte.

¿Te ha tocado ver a un ser querido llorar a una persona fallecida después de algunos años de su partida? Trae emociones reprimidas.

El dolor está, reprimen las demás emociones y quedan guardadas.

Cuando algo te enoja, ¿has identificado la raíz de ese enojo? ¿Qué es lo que te duele de esa situación? Si te sumerges en la verdadera esencia de ese enojo vas a encontrar que es por alguna herida de tu pasado donde la emoción quedó guardada.

¿Estás enfermo? las emociones reprimidas se reflejan en el cuerpo, en alguna enfermedad. ¿Traes enojo y  resentimientos con alguien? Descubre la raíz de tu enfermedad y suelta.

Las emociones son mucho más importantes de lo que creemos, permítete sentirlas, vivirlas para luego soltarlas aunque es un proceso, no es de la noche a la mañana pero poco a poco lo lograrás.

Una herramienta que ayuda  a ir liberando lo que en algún momento reprimimos es a través de la escritura.

Escríbele una carta a esa persona que te hizo daño expresando todo lo que quisiste decir y no pudiste, no importa si esa persona ya no está físicamente, se la puedes entregar personalmente o quemarla y tirar las cenizas en un jardín.

Expresar nuestras emociones, nuestro sentir nos permite estar en paz y eso se refleja en la manera de relacionarnos, de vivir.

Yo te invito a que le des importancia  a tu emoción, reconócela, vívela y déjala ir  o busca a un profesional para que te ayude a encontrar de donde viene ese enojo.

Las palabras son vehículos de nuestras emociones, o destruyen o abrazan.

Revisa cómo te expresas, si criticas, haces juicios o expresas palabras positivas.

Es tiempo de introspección, pon atención a tu historia de vida, tus vivencias, tus experiencias, conéctate con las emociones y trabájalas, perdona, pide perdón y agradece. Aquí está el cambio, si cambio yo, cambia mi entorno.

Espero que este año se derramen todas las bendiciones en sus hogares, que el amor sea el ingrediente que los abrace. 

Por: Yvonne Bulnes

Tanatología

yvonnerosadecristal@gmail.com

Grupos de ayuda mutua

Alejandra Renacer

Tanatóloga Yvonne Bulnes

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