Ante cualquier pérdida, sobre todo la muerte, iniciamos un proceso de duelo el cual tiene influencia de acuerdo a los mitos que se han creado y esto puede ser un obstáculo para que transitemos de una manera sana este proceso. Les comparto algunos mitos a los que nos enfrentamos.

Mito: “Lleva alrededor de un año “superar” una pérdida importante”.

Realidad: El duelo es único e individual y hay diversos factores que influyen en la duración del duelo y la duración no tiene que ver con lo mucho que se amó a su ser querido. Se dice que un duelo sano puede durar dos años, pero no es regla general, depende si la muerte era esperada o no, que relación tenía con la persona fallecida, si tengo asuntos inconclusos, si es introvertido o extrovertido y cómo han manejado pérdidas anteriores.

Mito: Es mejor no pensar ni hablar sobre el dolor. Si no me concentro en ello, no me sentiré triste y el sentimiento simplemente se irá.

Realidad: Por el contrario, eso significa que evadimos contactar con el dolor, lo reprimimos y queda guardado y esto puede tener consecuencias negativas, incluyendo malestares físicos, ansiedad y depresión. Lo importante para la persona en duelo es respetar la cantidad de tiempo que necesita para hacer el duelo, y no ceder ante expectativas internas o presiones externas.

Mito: “La vida continúa, ya lo vas a superar”, “No llores porque no lo dejas descansar”.

Realidad: Constituyen una verdadera agresión así como muchas frases más, éstas se repiten sólo por no saber qué otras palabras decir suelen ser vividas por el doliente como un navajazo en la cara”.

Mito: “Las distracciones ocasionales pueden tener un efecto reparador”.

Realidad: Todo lo contrario. “En lugar de consolar, perturban, molestan e irritan, duelen”. Otra situación frecuente es suponer que llenarse de ocupaciones ayudará a superar la pena. Si el dolor anula el deseo de acción es importante respetar esa voluntad y no hacer nada, al menos en los primeros tiempos”.

Mito: Se debe procurar no hablar sobre el asunto para no mortificar al doliente y tratar de deshacerse de las pertenencias del muerto tan pronto como sea posible.

Realidad: Evadir recuerdos o deshacerse de las pertenencias del muerto “cuanto antes” tampoco ayuda. Es tan perjudicial como la actitud de mantener todo en el mismo lugar, como si nada hubiera sucedido. Se recomienda, si así lo desea, guardar ciertas pertenencias muy significativas de la persona fallecida, ya que nos permitirá volver a ellas para evocar el recuerdo del ser querido. Cuando se sienta capaz de enfrentar el momento, puede deshacerse de las demás pertenencias.

Mito: “La persona que ha sufrido la pérdida debe retomar inmediatamente sus actividades sin dejar tiempo para asumir el dolor. Entre más ocupada esté, mejor”.

Realidad: Siempre es conveniente que la persona, en lo posible, disponga de cierto tiempo para reflexionar y sobrellevar el proceso psicológico que implica una pérdida. Una vuelta demasiado rápida a sus actividades cotidianas podría implicar que el proceso de duelo no se lleve a cabo de manera satisfactoria, de tal forma que sus labores y su vida en general se vean afectadas de manera negativa.

Mito: “La cura geográfica es lo mejor para el doliente”.

Realidad: La cura geográfica no ayuda. La persona debe regresar a su hogar y allí enfrentar la realidad de la perdida. Ir de viaje mientras no se ha superado el duelo es crear nuevos motivos de inestabilidad. El cambio de residencia debe hacerse cuando la persona se sienta preparada para ello, no como un medio para escapar al dolor.

Mito: “Es inconveniente comunicar y hacer saber a los niños sobre cuestiones relacionadas con el duelo y la pérdida ya que ellos no poseen las capacidades para entender una experiencia como está. Lo mejor es negarles todo y alejarlos lo más posible de esta realidad”.

Realidad: El niño es tan capaz como el adulto de experimentar una situación de duelo. Una pérdida, por pequeña que parezca, por ejemplo, la de su mascota, puede ser una situación que le permita luego afrontar situaciones de pérdida tanto o más dolorosas. De esta forma, lo más conveniente es permitir que conozcan la realidad en relación a la persona que ya no está más a su lado.

Estos son algunos de tantos mitos que nos enfrentamos cuando perdemos a un ser querido, rompamos esos esquemas. Una pérdida es tan compleja y el duelo desconocido para muchas personas. Yo te recomiendo que busques ayuda profesional para comprender el proceso y reacomodar tus creencias y emociones para resignificar a tu ser querido desde el amor y la alegría.

Bendiciones.

Por: Yvonne Bulnes

Tanatología

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