Cuando nos viene la palabra amor generalmente pensamos en una pareja, tal vez en el amor a los hijos, alguna y rara vez evocamos el amor a la naturaleza o a los animalitos, pero raramente al amor propio, a ese que necesariamente es importante tener, no desde el ego sino desde la consideración de tenerme en la más alta estima para poder dar amor a los demás.

Al profundizar en el amor, descubrimos que existe amor en todo y que todo necesita amor, cada partícula del universo se ha creado por amor, nosotros hemos sido creados por amor, aun cuando pienses que fuiste no deseado el amor estuvo entre líneas en el plano material y a partir de un gran amor desde el plano divino.

Entonces cuan primordial es el amor a sí mismo, ese que marca límites desde nuestra conciencia, el que invita a cuidar el cuerpo, la mente, las emociones, el espíritu, porque somos un todo que exige estabilidad en todos los planos para realmente cumplir la función y misión que se nos da para desarrollar en esta tierra. Si piensas que todo termina con la muerte hay muchas razones para dar lo mejor hacia nosotros y desde nosotros, independientemente de tus creencias.

Formamos un todo ligado entre sí, lo expone la ciencia, se sigue estudiando y abrió este canal Albert Einstein; si tú ves a alguien sufrir dentro de ti algo se conmueve, si ves a alguien reír te motiva su alegría, porque estamos entrelazados, y no te voy a mencionar lo de las células espejo y los conceptos científicos de la física cuántica, simplemente hacer un alto para descubrir esa connotación amorosa y necesaria hacia ti mismo. Esa que te da la oportunidad de tener retos, metas, compromiso, respeto hacia tu persona, tu salud y todo lo que tú eres.

La carrera loca del consumismo, la competencia y/o el individualismo amén de otras cosas nos fueron separando del todo y del yo, fragmentados nos olvidamos de amarnos y con eso obstaculizamos el amor al otro. Son tiempos de recuperarnos y sensibilizarnos para tomar el nosotros, por el yo, el me amo sanamente, por el solo yo importo, porque desde el ego será más difícil el camino y compartirlo lo hace más enriquecedor.

¿Cómo iniciar el amor a mi persona? ¿Qué necesito cuidar y cómo empezar? Revisemos nuestras fallas, ¿por qué no hay armonía con mi pareja por ejemplo? O tal vez la interferencia en la comunicación sea con los hijos, los amigos, los vecinos, la forma de darme a entender; por otro lado revisar el diálogo interno, observando cómo me hablo a mí mismo, si me juzgo o me califico, si me degrado, me humillo o me hablo con paciencia, esperanza y buscando respuestas y soluciones. Descubrir donde me falta depositar el afecto hacia mí, como me trato, que hay detrás de mi desamor y buscar ayuda, hay mil y un maneras de llegar a la meta del autodescubrimiento: yoga, flores de Bach, homeopatía, asesoría de un sacerdote calificado, profesionales de la salud mental, la lista es larga y alguno podrá ser tu guía de confianza. Si ves que es necesario, busca, encontrarás, pero no dejes que la solución caiga del cielo, si algo no está bien en ti, has algo por ti y la vida te llenara de bendiciones, te esperan grandes sorpresas, una vida más bonita y la gran satisfacción de reencontrarte con lo más importante: Tu.

Cuando pasé mi proceso de divorcio me preocupaba profundamente por mis hijos, la frase del especialista fue: “No te preocupes, ocúpate de ti, de estar bien tú y ellos seguirán tus pasos, tu camino y tu ejemplo”, ánimo estimado lector, lo mejor está por llegar. Bendiciones, Namasté.

Por: Paty Maytorena

Yoga Terapia

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