Son muchos los niños desorganizados, por eso, los padres deben ayudarlos a organizar su mente y sus tareas escolares.
Cuando un niño es desorganizado y distraído, puede que también tenga problemas de autoestima debido a esto y a las consecuencias de sus acciones. Claro, son acciones que no son voluntarias, puesto que la desorganización parece que es algo que se hace casi sin que uno se dé cuenta, pero que le cuesta remediar.
Muchos padres pueden relacionarse con la sensación de impotencia de darse cuenta de que su hijo, una vez más, se ha olvidado de hacer una tarea. Los niños pueden ser desorganizados muchas veces, es cierto.
Al aprender los conceptos básicos de ser organizados, administrar el tiempo y centrarse en objetivos atractivos y alcanzables, los niños pueden retomar el camino para hacer las cosas mejor, a cualquier nivel académico y también en la vida. Organizarse puede parecer una tarea desalentadora, pero es tan fácil como guardar las cosas en un mismo lugar. Tener una carpeta para cada tema y mantener las cosas en un solo lugar realmente reduce la ansiedad de no saber dónde está algo.


Además, puedes seguir estos consejos para evitar que tus hijos sean desorganizados:
1. Una carpeta para cada tema. En su mente, y físicamente, pueden separar en qué están trabajando. Les ahorra tiempo y energía.
2. Separadores de pestañas para cada materia. Usa estos elementos para separar notas, tareas, folletos, pruebas o cuestionarios, y papel.
3. Un planificador escrito. En adolescentes, especialmente preadolescentes, el uso de un planificador escrito para las tareas es un acierto. Muchas veces, los niños se olvidarán de las cosas si usan un planificador o agenda.
4. Un temporizador de cocina. Esto es para que los niños se tomen el tiempo en serio, trabajen de 20 a 40 minutos, tomen un descanso y luego vuelvan a ponerse. Cada niño es diferente en términos de cuánto tiempo pueden concentrarse en su trabajo antes de necesitar un descanso.
5. Seamos sinceros: la mayoría de los niños prefiere que le extraiga las muelas del juicio, sin anestesia, que organizar sus carpetas y su mochila con sus padres (y, probablemente, al revés).
Pero la clave del éxito académico radica en estas herramientas y cómo se usan. Hay que darles responsabilidades y que sean consecuentes con las acciones que hacen para evitar que sean tan desorganizados.

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