Los avances en los tratamientos con medicamentos y la aplicación de las primeras dosis de vacunas contra el COVID-19 ya nos permiten vislumbrar una luz al final del túnel. Sin embargo, sin duda permanecerá un impacto mental que en algunos casos llegar a generar una psicosis bien sea individual o incluso colectiva. Superar estos desafíos nos puede tomar más tiempo, porque todavía no existen vacunas que fortalezcan nuestra salud mental como si existen ya en este caso para muchas enfermedades físicas causadas por patógenos como virus y bacterias.

Las batallas mentales que por las que durante este año atravesaron y seguirán pasando muchas personas, los profesionales de la salud mental anticipan que emergerán con más fuerza durante el 2021 algunos problemas mentales como los siguientes:

Cuando la pandemia sabotea el sueño

Pasar más tiempo en casa puede significar más o menos horas de sueño para cada persona. Los desórdenes respiratorios como la apnea del sueño modifican todos los comportamientos humanos desde cambios de humor, mayores incidencia en los intentos de suicidio, migrañas, colitis e inflamaciones corporales entre otras, derivadas o asociadas al cansancio debido a la falta de sueño o exceso de este y también por la falta de exposición en muchos casos a la luz natural, esencial para regular los ritmos circadianos, esto es, que el cuerpo quiera dormir cuando es de noche y estar activo cuando es de día.

La calidad del sueño está relacionada con la salud mental. Debemos insistir en recibir suficiente luz solar para mantener un ritmo circadiano normal que nos lleve a desarrollar una rutina de sueño y practicar técnicas de relajación serán cruciales en el 2021. No podemos dejar de mencionar el peligro de que, en muchos casos, no hay una “hora de entrada” al trabajo tan rígida como antes de la pandemia y la tentación de ver en televisión series de telenovelas turcas de 60 capítulos en una sola noche es un enemigo mortal de la higiene del sueño.

Algunos trastornos mentales evolucionarán negativamente de forma acelerada.

Sin apoyo y sin intervenciones, algunas personas que estaban en proceso de recuperación por trastornos de alimentación y de abuso de sustancias han tenido fuertes recaídas, por el aumento de ansiedad, y por no poder asistir a sus grupos de ayuda y por la interrupción de sus actividades cotidianas. Los desafíos que enfrentan incluyen una preocupación por la falta de acceso a la infraestructura de salud, más tiempo dentro de en un entorno que desencadena recaídas y una dificultad mayor para para aquellos que no están listos para darse de alta o todavía tienen plenamente activos sus trastornos. El aislamiento ha sido una oportunidad para mantener sus comportamientos desordenados. Mientras algunos pueden estar agradecidos, otros más están angustiados.

Las recaídas en los opioides y otras drogas, sin duda aumentarán conforme la pandemia permanezca sin control.

Muchas personas que sufren ansiedad y depresión ante la pandemia han experimentado sus niveles de certidumbre, miedo y angustia el doble o peor. El lavado de manos excesivo y el miedo a la contaminación pueden ser características del trastorno obsesivo compulsivo (T O C). La llamada nueva normalidad puede hacer que algunas personas con trastorno obsesivo-compulsivo pueden sentirse reconfortadas por aceptación pública de los comportamientos de seguridad, como el lavado de manos y el distanciamiento social. Pero también deben luchar por no volverse cada vez más obsesivas.

PD: Sin salud mental la vida no es vida; es solo un estado de languidez y sufrimiento. Es simplemente una imagen de la muerte. (Buda)

Por: Erendira Paz

Psic. Clínica

Cédula: 8156408

Correo:

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Cel. (667) 996-3761

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