Tiempo actuales se convirtieron en caldo de cultivo para la depresión; la soledad, el poco contacto físico, la distancia obligada, las casi nulas reuniones sociales, etcétera, etcétera hacen que el fantasma de la depresión aceche continuamente a cada ser humano incluidos los más pequeños.

Se colapsó la sociedad y al vivir el encierro muchas conductas inadecuadas florecieron desgraciadamente contra los más cercanos, los más débiles y los más amados; pero desquitarse con los más queridos es abuso y maltrato emocional con nula justificación. En este mundo tan caótico, la paz emocional es el mejor antídoto para estar lo más estable posible.

En mis consultas de flores de Bach veo continuamente personas sumamente deprimidas, sin ilusiones, sin encontrarle sentido a la vida como antes de este reto tan inesperado, muchos jóvenes están descontrolados en sus emociones y sentimientos, no saben cómo manejarlo mientras los adultos están enfocados en cómo resolver situaciones de trabajo, económicas y de salud.

Sentimientos como dolor e incertidumbre están a la orden del día, la ansiedad la traemos de la mano, la inestabilidad es en todo el mundo y si además en la vida personal experimentamos agonía, miedo, angustia y desesperación el cuadro pinta como para no querer levantarse de la cama. Difícilmente podremos sobrellevar la carga cotidiana sin el apoyo de los nuestros.

Necesitamos descubrir cómo transformar la relación con quien sentimos corto circuito, pueden ser los hijos adolescentes, la pareja, el vecino, imaginar que esa persona es la única en este mundo y como desearíamos interactuar con el único ser humano alrededor. Cada uno de nosotros desea afecto, comprensión, compañía y a los que tenemos cerca muchas veces les tenemos aversión y experimentamos rechazo de nosotros hacia ellos y viceversa.

Como tarea cotidiana necesitamos ver al otro como un ser especial que convive con nosotros y que llevar la fiesta en paz como decimos comúnmente es lo más adecuado pues de otra forma las relaciones se desgastan, todos pierden y el ambiente puede ser muy hostil. No dejemos que la amargura se atraviese en el camino, cuidar las relaciones personales sana las heridas y hacemos un ambiente más armonioso, por otro lado aprender a vernos a los ojos desde el amor es una poderosa herramienta que alimenta el bienestar emocional, necesitamos contactar desde la sensibilidad, el afecto, la paciencia, el cariño, la confianza y darnos la oportunidad y dedicación de cultivar las buenas relaciones con los demás, principalmente con quienes vivimos y convivimos más seguido. Hacerlo nos da seguridad, enriquece nuestra vida y alegra los corazones hoy empañados de incertidumbre. Animo estimado lector que lo mejor está por llegar, pulirnos como seres humanos nos ofrece calidad de vida y aprendemos el placer de vivir con bienestar.

Namaste.

Por: Paty Maytorena

Yoga Terapia

patymaytorena@hotmail.com

Cel. (667) 751-2884

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