(Resumen de la entrevista en el Congreso de Mindalia TV, Sept. del 2020)


La Paz es un estado del ser, deseable y sublime, para bien transitar por la vida, que está plagada de claroscuros, de momentos de dolor y sufrimiento, y de tiempos de calma y felicidad. Pero las creencias limitantes, que son una parte obscura del pensamiento, nos alejan de la Paz.

 

¿Qué es la Paz? Para entender, en parte, lo que es la Paz, debemos entender lo que es el sufrimiento; y más que entender, en ambos casos, es experimentar, sentir sufrimiento y sentir paz. La paz es serenidad, que no es lo mismo que felicidad. La paz es permanecer sosegado, equilibrado, ante los altibajos de la vida. La felicidad siempre está supeditada a un logro. El sufrimiento es un dolor continuado, persistente.

 

¿Qué es una creencia limitante? Existen dos tipos de creencias: las limitantes, que son pensamientos o códigos de conductas y respuestas, “ya pensadas”, para la vida, y que en algún momento funcionaron, luego ya no, y que ahora nos impiden evolucionar, tener Paz. Y las creencias potenciadoras que nos empoderan para materializar la realidad deseada.

 

Ejemplos de las limitantes: “Esta crisis me impide ganar dinero. Ganarás el pan con el sudor de tu frente. No hay trabajo, nomás hay recortes. La única solución es la vacuna, hay que esperar. Nadie me apoya en mi trabajo, todo lo que hago termina mal. Mi jefe siempre rechaza mis propuestas. No puedo llegar a tiempo a mis citas. Soy incapaz de expresar mi malestar abiertamente”

Nuestra forma de pensar puede arruinarnos unos segundos, varios meses o toda la vida. Las creencias son conceptualizaciones, explicaciones que nos damos a nosotros mismos sobre cómo interpretamos las experiencias y el significado que les atribuimos. Las generamos y aprendemos desde pequeños, y las seguimos creando de mayores. Así, vamos configurando nuestro modo de pensar y por consiguiente de actuar, con un sistema propio de creencias.

Todas nuestras creencias, nos limiten o no, están en la mente, en el constructo del ego. La mayor parte está en el subconsciente, en donde se almacena el 97% de nuestra información, programas, códigos, y que es como el disco duro de una computadora. En el consciente tan sólo reside el otro 3%, que equivalen a mini programas para lo cotidiano – y aún así son 60,000 pensamientos al día – que nos dan las respuestas, pre concebidas, pre pensadas, y que provienen del subconsciente.

Son los programas mentales, paradigmas, creencias que, ante una disyuntiva, ante la interpretación de la vida o de los resultados, nuestras creencias nos condicionan. Creemos que pensamos, pero son nuestros pensamientos (creencias) los que nos piensan. Y así nos va. De los 60,000 pensamientos diarios, más del 80% son pensamientos negativos, repetitivos y del pasado. Ya podemos imaginar el desgaste mental y anímico que supone estar, día con día, con esa carga de negatividad, martilleada desde el cerebro; no es de extrañar que de ahí provengan muchas de las dolencias modernas, tales como la ansiedad, el estrés, la depresión y el insomnio, por mencionar las más recurrentes.

La primera sugerencia básica, pero importantísima, para desbloquear las creencias limitantes es: hacer consciencia de ellas, darse cuenta. Saber enunciarlas, aceptarlas, sabedores de que la primera que aparezca será como la punta del iceberg. Aceptar que es inútil pelear con el subconsciente, pues es demasiado poderoso, tiene toda la información, incluida la carga ancestral, acumulada con los años y de ahí la dificultad, que no imposibilidad, de cambiarlas.

Las limitaciones afloran cuando no sucede lo que el ego (creencia) quiere, y se produce frustración, sufrimiento, turbulencia, emociones todas contrarias a la Paz. Es el deseo de control, que nos frustra por no aceptar lo que ocurre. La frustración es tan grande como la diferencia que hay entre lo que tu ego quiere y lo que sucede, lo que obtienes.

 

¡Pero no logro identificar la creencia limitante!: debes pedir ayuda; dependiendo del caso, puede ser un Coach, un Tarapeuta, un amigo que sea objetivo…

 

Ya hice consciencia, ya la identifiqué, tengo cierta claridad de lo que es mi creencia limitante… ¿Y ahora qué hago? Al identificarla, hacer consciencia, el sufrimiento disminuirá, o se atenuará, y darás espacio para la Paz. Previo a eso hay que trabajar en el desbloqueo. Ten paciencia, pues si te tomó años arraigar esa creencia, te tomará un tiempo ― algunos son afortunados, pues lo hacen con cierta rapidez, y eso tiene que ver con el desapego al personaje ― creencia que te “funcionaba”.

 

Reestructuración y cambio de creencias
¿Porqué y para qué desbloquear, reestructurar, cambiar? Porque nos limitan, nos hacen sufrir, y nos alejan de la Paz. Bien decía Albert Einstein: “Los problemas significativos a que nos enfrentamos no pueden solucionarse en el mismo nivel de pensamiento donde estábamos cuando los creamos.” Y eso sucede con las creencias, que nos mantienen en el mismo nivel de pensamiento, de consciencia, que cuando los creamos, y ya que se presenta el sufrimiento, la creencia debe ser cuestionada, en vez de hacer “más de lo mismo”.

La secuencia es simple, pero eficaz, si se practica:

Cambio de creencias limitantes:

1. Identificación. Enunciarlas con tino, a sabiendas de que puede ser la punta del iceberg, pero por algo se empieza.

2. Aceptación. No auto flagelarse. No culparse.

3. Deja el pasado atrás. No te compares.

4. Cuestionamiento. Se cuestionan en la intención de desafiar, que no pelear, al subconsciente, al gigante. Si le “bajas unas rayas” o niveles a la creencia, ya vamos mejorando. Al poner en duda la creencia, la persona podrá ver nuevos caminos (creencias-soluciones) que le permitirán vivir la vida más en Paz.

 

“Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto”
Henry Ford

 

Link de la entrevista en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=7L4y4f-OOck

 

 

Por: Rubén Manuel Sañudo Gastélum
Coach y Consultor de Empresas.
manuelsanudog@gmaill.com
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