Una de estas noches de cuarentena, en las que me llegó mi vena romántica, estaba escuchando el canal del Maestro César Muñoz en una entrega donde de manera magistral, narra la historia de la composición de la canción El Reloj, del inolvidable compositor Roberto Cantoral. De forma amena y divertida, nos lleva a la primera gira del compositor por los Estados Unidos. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir de manera inevitable: Un romance entre este músico y una de las bailarinas de la caravana. La gira, que había iniciado en la ciudad de Los Ángeles, terminaba en Washington. Y ahí, junto al río Potomac pasa Cantoral su última noche con esa bailarina, sabiendo que, al amanecer, él regresaría a México y ella a Nueva York. En el lugar donde estaban reunidos, había un reloj cuyo tic tac le recordaba que esa noche terminaría todo. Por eso compuso la canción donde le ruega “detén el tiempo en tus manos, haz esta noche perpetua”. Esa canción, la cual grabaron en un disco sencillo junto con “La Barca”, fueron la catapulta que llevó a Cantoral hacia la fama y después a la inmortalidad.

Esta historia me lleva a invitarlos a reflexionar: ¿Cuántas veces hemos querido que algunos momentos o ciertas temporadas duren más tiempo o no se terminen nunca? Desde una fiesta en la que nos divertimos mucho o unas vacaciones muy esperadas por toda la familia. ¿No les ha ocurrido incluso que desde un día antes de regresarnos ya estamos algo tristes pues las vacaciones terminan a la mañana siguiente? A mi si, ¿a ustedes?

Y también ocurre lo contrario: como esta situación que estamos viviendo una cuarentena que parece que nunca va a terminar.

Muchos comentan ojalá pudiera volver el tiempo atrás, haría las cosas diferentes.

Por lo tanto, podemos preguntarnos si es que somos de manera irremediable, esclavos del tiempo. ¿O acaso podemos hacer que el tiempo trabaje a nuestro favor? Y es aquí donde surgen varias conclusiones interesantes.

Una vida saludable requiere que sepamos mantener una correcta administración del tiempo. Inclusive hasta en las vacaciones, conviene organizar una agenda con los horarios de las actividades queremos hacer: playa, compras o quedarnos en cama sin hacer nada especial.

Y en el trabajo, si tenemos algo desagradable que hacer, inicia con eso que más te desagrada, de otra forma, aplazarlo te estará atormentando porque sabes que lo tendrás que enfrentar tarde o temprano. Los sicólogos llamamos a esta conducta procrastinación. Así podrás dedicar el resto de tu día laboral en actividades menos desagradables o incluso en aquellas que te llenan de satisfacción.

Dicen en la película La Sociedad de los Poetas Muertos, protagonizada por el inolvidable Robin Williams: Carpe Diem, que significa en latín “Aprovecha el día”. Te invito a que te organices. No es necesario al principio que planees todo el mes. Basta una hojita de papel donde apuntes hora por hora lo que vas a hacer ese día, procura darle un orden y al final revisa cuanto cumpliste de lo que te habías propuesto. Y verás en poco tiempo como tu vida empieza a cambiar. Recuerda algo muy importante esto no se trata de ser obsesivos, se trata de terminar nuestro día lo más tranquilo, feliz que se pueda y que “el reloj si marque las horas y esas horas sean el mayor tiempo posible placenteras”.

 

 

Por: Erendira Paz
Psic. Clínica
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