En nuestra cultura solemos decir mi papa, como si fuera nuestra propiedad, así crecí, diciendo y escuchando mi papa y mi mama y ahora también uso el mis hijos y mis nietos; ha sido común esta forma de hablar hasta hoy en día. En mi infancia visitaba la casa del hermano más chico de mi papa, mi tío Eduardo, donde sus hijos siempre dijeron papa y mama: Papa dice, mama pide, papa salió, etc., comentaban que era papa de todos y no exclusivo, cosa que me causaba gracia.

Sé que en el español incurrimos en una serie de errores que no por ser comunes son correctos y ahora me parece mejor no usar el pronombre personal mí y sobre todo desplazar el apá y el amá los cuales me desagradan sobremanera y existen personas que lo utilizan más común de lo que se cree.

Papa merece un lugar muy especial en el corazón de cada ser humano, se honra sobre manera a la madre y es muy honorable hacerlo solo que descuidamos generalmente la figura paterna la cual implica un pilar fundamental en nuestra formación. Sin juzgar la historia paterna necesitamos tomar al padre de la mejor manera pues quienes ganamos con esta actitud y esta postura somos nosotros mismos. Necesitamos honrar su existencia, respetar cualquier hecho que hubo en su estilo de vida, independientemente de si vive o no, si fue bueno o no, si estuvo presente o estuvo o está ausente,

Somos 50% de papa cada uno de nosotros, por eso tomar a ambos padres por igual es necesario, somos gracias a ellos lo que somos pero de adultos seremos lo que nosotros mismos cultivemos, es absurdo culpar a los padres de nuestro destino, es probable que necesitemos trabajar autoridad, firmeza, aprender a poner límites, todo aquella que aporta el padre si la relación no fue la mejor  y es importante tomar en cuenta que, si lo negamos, nos enojamos y/o lo excluimos estamos rechazando la mitad de nosotros. Eso marca el futuro y vivir en conflicto con la figura paterna no permite que avancemos con seguridad.

La presencia del padre es indiscutiblemente tan importante como la de la madre, sea como sea, es la persona que en un momento ayudó a mama a engendrarnos. De ahí la importancia de que aun cuando la familia se desintegre, un divorcio, viudez, o cualquier lejanía, afecta que los peques de una manera intencional queden fuera del ámbito paternal. Nosotras como madres necesitamos tomar conciencia de que los hijos sigan viendo a su papa en condiciones adecuadas.

Cada caso tendrá sus propios colores y asegunes pero siempre habrá un camino para realizar encuentros papas/hijos si la familia ya no está bajo el mismo techo. Como mamas aunque desaparezca el amor por el esposo es necesario e importante marcar en los hijos el respeto al padre y aclarar que las problemáticas son de la pareja mas no de papa/hijos, enfocar las bondades de papa no nos hace menos sino que engrandece el alma de nuestros hijos y les permite tener la fuerza para tomar sus vidas de la mejor manera.

Es la madre la que incluye al padre en el corazón de los hijos, y necesitamos por su bien cuestionarnos qué clase de sentimientos deseamos que tengan ellos para actuar eficazmente, borrar al padre o desmerecerlo nunca será para bien. Si el padre no ha sido un buen ejemplo se necesitara un esfuerzo mayor pero no imposible, cada padre tiene su historia y a su vez si le faltó el suyo no habrá tenido las mejores herramientas para ser el más adecuado con sus propios hijos, pero quienes somos para juzgar?

Pensemos que el padre en sus momento da lo mejor que tiene, tomemos como adultos los mejores recuerdos de la infancia y hagamos de nuestro presente un profundo agradecimiento a quienes hayan sido como hayan sido nos dieron la vida y lo mejor que pudieron para tomar nuestro vuelo y hacer de nuestro camino uno libre de resentimientos, enojos o culpas.

No hay padres perfectos pero siempre estaremos en su corazón y ellos en el nuestro, que sea la mejor imagen la que guardemos.

Namaste.

Paty Maytorena

Cel.- 66 77 51 28 84

Correo electrónico: patymaytorena@hotmail.com

Leave a comment