El tesoro invaluable de la salud ha sido trastocado intempestivamente este año, de manera inesperada nos hemos dado cuenta de personas que han enfermado y recuperado totalmente, enfermado y aun recuperados quedar con secuelas y complicaciones y a otros tantos enfermar y morir, todo esto a un sinnúmero de personas alrededor del mundo.

Cifras van y vienen, aumentan, se calculan por zonas, países, continentes, pero a fin de cuentas uno o muchos de quienes caen duele; el enfermo vulnerable, el enfermo que sufre y el enfermo que no puede sanar y parte para siempre. Estamos aún impactados pues la situación nos mantiene inciertos, resguardados y con muchas preguntas.

Las enfermedades son parte de la humanidad, de la vida, de la existencia, entonces mientras transcurre el año caen los enfermos del corazón, los afectados de cáncer, los acaecidos en accidentes, la lista desgraciadamente es amplia, sumándole el nuevo padecimiento del Covid, todo parece exponenciado y a la gran mayoría asusta.

Todos conocemos las reglas para cuidarnos, son muy sencillas, a cambio de mantener algo tan preciado como nuestra salud, la de los nuestros y la de todos los que nos rodean, seguirlas por recomendación médica es fundamental.

Quienes juegan un papel preponderante en todo este caos son el personal de salud, desde el empleado de limpieza, el conductor de la ambulancia, la enfermera, el médico, el especialista, la larga lista de personas anónimas que han jugado hasta su vida por servir. Para todos a quienes la mayoría admiramos y agradecemos, ningún reconocimiento alcanza a dimensionar su gran entrega, profesionalismo y amor al prójimo como han demostrado en cada punto del planeta.

Aunque es un tema trillado hasta cierto punto nunca sobra la reflexión al respecto, ha traído este reto profundos cambios de conciencia en muchos, y ha destapado la mediocridad en otros, sigamos adelante buscando el sentido a este inusitado cambio para evitar la depresión, el desespero o la ansiedad, cualquier sentido negativo nos hace trastabillar y evita el crecimiento interno, luz y ánimo para salir bien librados de este 2020.

Atiende a las señales de tu cuerpo, no confíes de mas ni de menos, los extremos nos llevan a la ignorancia y al ego, necesitamos estar muy conectados con el presente, alertas con todos nuestros sentidos pues ya no solo somos nosotros en primera persona, son todos, absolutamente todos, y los que pueden, por un descuido nuestro salir afectados serán los más amados y nadie deseamos eso. Por ello valoremos una y otra vez nuestra salud pues estaremos cuidando la de los demás también, si alguno de nosotros somos atrevidos y tomamos riesgos que sean indiscutiblemente necesarios, seamos conscientes de las consecuencias, pensemos dos o tres veces antes de actuar, cada decisión podría llevar resultados non gratos. Son tiempos de gran responsabilidad, ¿qué es más importante que la salud?

Revisemos nuestra escala de valores y tomemos decisiones asertivas.

Namaste.

 

 

 

Por: Paty Maytorena
Yoga Terapia
patymaytorena@hotmail.com
Cel. (667) 751-2884

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