La muerte toca a nuestra puerta, nuestro corazón se detiene, pero el mundo sigue girando, el sol se oculta y llega la noche, hay movimiento en las calles, en todas partes, continuamos respirando aunque no deseamos continuar sin nuestro ser querido, vivimos una vida sin sentido, sobrevivimos.

Es como si nos hubieran apagado la luz, no vemos un futuro, perdemos interés en todo, nos derrumbamos ante el dolor, la tristeza, la soledad, el enojo, la culpa y la obscuridad.

Perder a un ser querido en ésta pandemia es mucho más complejo de lo que era antes, ahora, aparte de todo lo que mencioné, el no podernos despedir de nuestro ser querido hace mucho más dolorosa su muerte.

Me ha tocado escuchar muchas historias de personas cuyos familiares fallecieron por Covid en los hospitales, el no haber podido acompañarlos en su enfermedad y a la hora de su muerte, esto genera incertidumbre de lo que pudo haber sentido o vivido su ser querido, preguntarse si sufrió y no encontrar respuestas y saber que nunca las tendrán, generan más dolor.

Además, el no poder hacerles un ritual de despedida, un funeral como estábamos acostumbrados a hacer, poder recibir las condolencias y abrazos personalmente y de repente recibir sus cenizas, se vuelve desgarrador.

Son situaciones muy dolorosas y que lamentablemente no las podemos cambiar. Los pensamientos son muy poderosos y todo lo que nuestra mente imagina que pudo haber sido nos lastima, trata de cambiar esos pensamientos y recordar momentos felices que viviste con él.

Si no te pudiste despedir de tu ser querido, puedes hacer un ritual que tenga un significado para ti, escribir una carta, lanzar un globo, encender una veladora, hacer una reunión familiar y honrar su presencia en su vida.

El cierre de ciclo es un ritual muy efectivo, lo hago cuando estoy dando acompañamiento a personas con enfermedad terminal y a sus familiares y realmente es un momento mágico porque uno puede expresar esas emociones que están guardadas.

Este ritual también se puede hacer aun cuando la persona ya no está físicamente con nosotros y es también muy sanador. Yo les recomiendo que se tomen un tiempo para ustedes, apaguen teléfono, busquen un lugar donde no los interrumpan, enciendan una veladora y pongan una fotografía de su ser querido. Inicien pensando en esos recuerdos que vivieron con él, ya sean lindos o difíciles y después escríbanle una carta pidiendo perdón, aunque sean cosas sencillas o que parecieran insignificantes, pero no lo son; te perdono por, nuestro familiar tuvo también sus errores y es válido perdonarlo y para terminar escribirán todo lo que tengan que agradecerle.

Cuando hayan terminado pueden quemar la carta y depositar las cenizas en una plantita, en el jardín o donde gusten.

Después de hacerlo se van a sentir ligeros porque pudieron expresar todas esas cosas que no pudieron expresarle en vida que se vuelven situaciones inconclusas y estarán más tranquilos para iniciar un proceso de duelo que será más llevadero.

El duelo es un proceso que toma tiempo porque hay que reacomodar muchas emociones y vivencias sin la persona que amamos.

Te deseo que pronto encuentres esa paz y que puedas transformar ese dolor en amor.

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