Tener salud emocional es mantener una estabilidad y conciencia de lo que sentimos y pensamos para lograr una vida con tranquilidad. La mayoría deseamos una vida sana, plena y feliz, lo que no muchas veces sabemos es como. En el camino vamos buscando en la fama, la fortuna, el éxito o el poder esa sensación de bienestar que termina resultando efímera, falaz y engañosa.

Hablar de bienestar emocional es descubrir cuál es nuestro estado de ánimo primero, para después poder manejar nuestras emociones y pensamientos de tal manera, que si hay enojo, tristeza, cansancio podamos transformar esa manifestación en calma, alegría, entusiasmo para acercarnos cada vez mas a una vida estable.

La capacidad que logremos de enfrentar las presiones del día a día es la base para regularnos cotidianamente y sobrellevar los retos inesperados que la paradoja de la vida nos manifiesta. Generalmente no estamos preparados para imprevistos, estos nos descolocan, nos irritan y hasta nos pueden deprimir, pero ellos son parte del caminar de cada ser humano, resistirnos solo hace la problemática más grande y compleja.

¿Qué hacer? uno de los factores a cumplir obligadamente es cubrir nuestras necesidades básicas: comer, beber, dormir, todas las necesidades fisiológicas; existen quienes no se detienen a sentir que ocurre con su cuerpo generando estrés y mal humor. Situaciones alteradas y continuas pueden terminar en enfermedades no deseadas.

Otro factor que aprendí en yoga es vivir el presente, lo cual permite estabilizar el estado de ánimo. Observarse a sí mismo es una tarea muy interesante y poco común, generalmente atendemos las reacciones de otros, ayudaría mas saber que hay en nuestro interior y manejarlo. Nosotros mismos podemos transformar el presente descubriendo la emoción y el pensamiento que brotan en el preciso momento.

Cultivar relaciones propositivas es un factor relevante para conectarse con la sociedad, gente de buen ánimo, productiva, emprendedora, confiable, con ganas de vivir. Sumando todo esto quiero enfocarme en la gente chiquita, ellos que han vivido los últimos meses mas extraños de su corta vida, más de un año en desconexión con un mundo que siendo natural cambió intempestivamente. ¿Como enseñarles qué sientan y qué piensen, sin caer en estados de ansiedad?

Para que el joven, el niño o el adolescente confíen de nuevo en el entorno será de vital importancia que confíen primero en si mismos, que vean el cambio como una constante vital y no con miedo; nada es más constante que el cambio y por más radical que sea, existe.

Tenemos una gran tarea con las nuevas generaciones, aprendamos para enseñar la importancia del presente en los nuevos corazones, que sigan creciendo con la esperanza de un mundo mejor y con la convicción de que todos los cambios traen cosas buenas, enseñanzas y oportunidades para crecer.

Namaste.

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