El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”
Frase de la cultura Budista

 

Uno de los cuestionamientos más acordes a la época que vivimos los plasmé en mi libro “Las crisis están en la mente” que, aunque tomé como referencia la crisis financiera del 2007-2008, mucho de lo que reflexioné y escribí son un buen apoyo para lo que está sucediendo en este 2020.

Sé que puede causar enojo y hasta rechazo que diga que la solución esté en la mente, y aún así compartiré mi relato:

¿Cómo que las crisis están en la mente?, se podría refutar… Soy de la idea de que todo lo que sucede es producto de un pensamiento, de una mente, que pensó en algo que luego se materializó en hechos. Tenemos, entonces, a unos cuantos, de un lado, quienes generaron en su mente la crisis, y del otro extremo a miles de millones quienes recibimos el impacto de la misma, en las vertientes que explico a continuación.

En este 2020 estamos inmersos en tres grandes crisis: a) La de salud física que, en número de fallecidos, van más de 800,000 prójimos, a nivel mundial; que es una cantidad mucho menor que otras causas de defunción, por ejemplo las 25,000 personas que mueren al día por hambre, lo que significaría que ya serían más de seis millones, de enero a agosto, en base a la estadística del 2019 b) La económica, derivada de un brutal freno de las cadenas productivas, por el confinamiento mundial y c) La de salud mental: miedo superlativo, depresión, ansiedad, angustia, adicciones, violencia doméstica y hasta suicidios. Pero estas cuentas casi no se publican en los medios. No “venden”, no es “lo de hoy” o se ocultan y minimizan.

Valga la metáfora: de un lado, sobre calentaron una papa y la lanzaron hacia el mundo, y ahora cada quien tiene su papa caliente en las manos, unos más que otros. Pero todos lo estamos padeciendo, todos tenemos diversos tipos de sufrimiento, sea por la parte laboral, económica, de salud, de muertes de seres queridos y de malestares anímicos y espirituales. Lo que procede ahora, es “enfriar la papa”, la de cada quien.

Vendría, de nueva cuenta, la pregunta: ¿cómo supero yo esta crisis con mi mente? Primero, tomo como referencia lo que dijo Epíctecto que dijo: “No son las cosas lo que inquietan al hombre, sino lo que interpreta de ellas”. Frase que refuerza la idea de que mucho del sufrimiento viene de la interpretación que la mente hace.

En mi libro sugiero algunos consejos y acciones generales para sortear una crisis, pero desde luego que cada quien deberá hacerse un traje a la medida, y en ese sentido ayuda mucho el apoyo de un Coach, un Mentor, y dependiendo del caso de ciertas terapias.

 

 

La mente y la crisis ¿Qué hacer?…
• Hacer consciencia de que es algo externo, y que no se puede cambiar por un solo individuo, por uno mismo. Y que sí se puede reenfocar el pensamiento propio para ver la solución y no estar anclado al problema.

• Responsabilizarse de uno mismo y no esperar a que los dioses, políticos, los extra terrestres o cualquier otro ente nos solucione el problema. Sugiero hacer una suerte de “recuento de daños” Un balance de tu economía, tu salud física y mental.

• Auditoría mental. Cuidar el diálogo interno, de los más de 60,000 pensamientos diarios que tenemos.

Este pre diagnóstico permitirá tener un punto de partida, para buscar soluciones que atenúen el sufrimiento y hasta mejoren tu situación. Si tienes salud física ya vas bien, si tienes salud mental podrás gobernar tu mente y que no seas veleta de tus miedos, y si tienes un trabajo consérvalo.

Si la salud física, economía y empleo no los tienes, el primer acto debe ser el de higienizar tu mente, tu cuerpo y tu salud corporal. Dejar de pensar en el problema y ponerse a pensar en la solución, alejarse de personas y noticias tóxicas. Ya está por demás pensar en la crisis, de dónde salió, o si la vacuna milagrosa viene en camino o si me van a venir a buscar para un empleo, o si el gobierno nos dará ayudas económicas.

 

• Higiene mental. El mayor reto es vencer el miedo, y más que pelear con él hay que convertirlo en aliado. Te ayudará conocer los seis grandes miedos: a la muerte, a la enfermedad, pobreza, a la soledad, al engaño y al fracaso. Evita la toxicidad, las personas negativas, noticias rojas, dramas ajenos, películas de terror, de violencia, de drama. Si, de por sí, desde siempre la humanidad ha sido adicta al drama… Medita, alimenta tu espíritu, lee de temas con sustancia positiva, ríe y diviértete, escucha música, cuestiona y cambia tus paradigmas.

• Higiene espiritual. Conscienciarse de lo efímero de la vida, y de la importancia de vivir en el aquí y en el ahora; de que no somos inmortales, que tenemos pocas “fichas de vida” y hay que saber jugarlas.

• Higiene de tu cuerpo: buena alimentación, hacer ejercicio, tener disciplina en los horarios, de trabajo, de estudio, de alimentación, de sueño, de ejercicio. Genera química corporal de la buena: aleja la adrenalina y cortisol, busca las endorfinas.

• Rehacer tu economía: Si lo tienes, recuerda que “Cash is King”, hoy más que antes. Hay que reestructurar deudas, bajar gastos, vender lo que no necesitas o hacer trueques; practica el desapego, suspende o difiere compras de lo que no sea básico; haz alianzas, comparte gastos, casas, autos, busca las reservas ocultas.

• Usa tu creatividad, piensa fuera de la caja para encontrar nuevas ocupaciones y fuentes de ingresos. Esto dependerá mucho de tu análisis de fortalezas, debilidades, oportunidades y amenzas (FODA) Probablemente habrá que desapegarse del personaje que fuiste.

Lo más importante es la higiene previa y un alto en el camino, y la consciencia de no pensar en la crisis y no luchar contra lo imbatible; de parar de sufrir y de adueñarte de tu vida, de responsabilizarse de sí mismo, y no echar culpas sino buscar soluciones. Nadie hará por ti lo que tú no hagas por ti.

 

Link de la entrevista completa en:
https://www.youtube.com/watch?v=SsKNDr_pOFs&t=589s

 

 

Por: Rubén Manuel Sañudo Gastélum
Coach y Consultor de Empresas.
manuelsanudog@gmaill.com
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