En mi consulta profesional, escucho constantemente la queja de mis pacientes “no sé lo que me falta”, como si fuera un estado emocional o una forma de vivir donde forzosamente tiene que hacer falta algo: verte bien, tener estabilidad económica, gozar de salud o tener un buen trabajo. Pareciera que todo esto no fuese suficiente, existiendo una desproporción de lo que es la felicidad y la estabilidad emocional. Parece que hubiera una forma de educación que nos obliga a vivir en constante necesidad de más. Esta condición la llamo VACIO EXISTENCIAL y consiste en estar en busca de algo que crees que te va a complementar, que te va a generar validez dentro de un grupo social determinado. Se identifica por permanecer siempre en busca de un tesoro. Sin embargo, si encuentras uno, desafortunadamente algunas personas seguirán murmurando que no es suficiente, y el paciente percibe una sensación de que algo falta y de que no logra llenar, ni en el exterior y mucho menos en el interior.

En la práctica clínica he descubierto que los logros o satisfactores para estos pacientes, perciben que nunca es suficiente. Esto los ha llevado a ser acumuladores de cosas materiales, parejas sentimentales, divorcios, cirugías plásticas y hasta compra de amistades- Muchos artistas han deformado su rostro en busca de ese plus. También algunos deportistas son capaces de seguir en las canchas, con un pobre desempeño resistiendo a retirarse cuando merma su rendimiento.

La búsqueda incesante por el peso ideal los conduce a la bulimia y a la anorexia. Los consumidores de mariguana la encuentran insuficiente y comienzan a escalar en la adicción. Todas estas conductas son manifestaciones de que existe UN HUECO EN EL ALMA un “VACIO EXISTENCIAL” y los mantiene siempre corriendo detrás de más, sin detenerse a disfrutar su vida. SIN DETENRSE A AGRADECER Y VALORAR LA VIDA, LA FAMILIA Y LO QUE HOY EN DIA TIENES. Como si esto último fuera una pérdida inútil de tiempo.

¿SERÁ ACASO QUE VIVIMOS EN LA EPOCA DE LA INSATISFACCION?

Estas obsesiones han generado muchas conductas obsesivas-compulsivas y también están generando sensaciones de insatisfacción por la vida, amargura por perseguir cosas que intrínsecamente son tan superfluas y lo hacen con una determinación y una ferocidad tal, como si de ello dependiera la vida del ser humano, el bienestar o la felicidad.

Cabe aclarar que no me refiero a vivir en estado de merecimiento del bien, que es tu derecho, esa búsqueda natural, humana, digna y satisfactoria.

Me refiero al estado nunca es suficiente a los extremos y excesos de ello.

Cuando es importante saber, reconocer y enseñar que ese faltante está dentro de ti, está en tu forma de exigir y vivir, está en tu falta de gratitud, está en tu falta de amor propio.

Si pudiéramos comprender que en el dar con amor al otro sin esperar nada a cambio, tienes más satisfacción de lo que se pueden imaginar, que es más barato que cualquier cirugía o gimnasio.

Es simple y puro amor propio y amor al prójimo. Si sientes que el VACIO EXISTENCIAL está afectando seriamente tu vida hay muchos caminos que puedes probar. Intenta acercarte a una institución de asistencia privada que apoye la causa de tu preferencia: los niños huérfanos, la deserción escolar, la capacitación de personas sin trabajo, el mejoramiento del ambiente o el cuidado de las mascotas abandonadas. Busca personas que compartan contigo intereses legítimos como la lectura, el cine, o tu deporte favorito. La convivencia con personas que comparten tus intereses y aficiones es un bálsamo que refresca el alma. Y si identificas que este vacío existencial te está llevando a conductas peligrosas como el consumo del alcohol o de las drogas, no te permite dormir o incluso llega a generarte depresión o tendencias suicidad de inmediato busca el consejo profesional de un especialista en salud mental como un psicólogo certificado el cual te propondrá acciones, terapias y estrategias que te ayuden a recobrar tu paz interior y sobre todo a disfrutar plenamente de la vida.

Y no olvides las sabias palabras de la Madre Teresa de Calcuta: “Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años, pero lo importante no cambia; tu fuerza y convicción no tienen edad”.

Por: Erendira Paz

Psic. Clínica

Cédula: 8156408

Correo:

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Cel. (667) 996-3761

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