Por primera vez la navidad es inédita, podremos imaginarla, pero realmente la vida se ha convertido en un solo por hoy porque mañana no sabemos. ¿Cuántos años programamos con tiempo cada detalle? El menú, los regalos, los arreglos, etc. Actualmente la situación global nos enseña que con la salud no se juega, que no hay nada más importante que conservarla y que lo más valioso es el día a día cuidados y protegidos.

Entonces, ¿qué resumimos con este riesgo de contagio para una festividad tan importante? Primero recuperar el verdadero sentido de la Navidad, no es la fiesta en si como evento superfluo de alegría, risas, regalos, comida, vestimenta de lujo sino la convivencia familiar enfocada a la unión, el perdón, el sentimiento sincero, la sonrisa franca viendo a los ojos pues esa noche se festeja el nacimiento del ser más amoroso que la tierra ha visto nacer.

¿Qué sentido tendrá ahora la Navidad? ¿Nos volveremos a reunir arriesgando a los más vulnerables? ¿Estará resuelta la situación para esa fecha? El amor fraternal que vino a sembrar Jesús es lo que debe movernos cada 24 de diciembre, el estar en paz consigo mismo y cultivar la paz y la armonía con los demás, iniciando con la familia, con los más cercanos y con más ahínco con quienes hemos tenido diferencias.

¿Si mañana partiera de este mundo que me gustaría hacer? Nunca vimos tan cerca a la muerte como en esta pandemia, no es incluso solo una zona definida, es todo el planeta, son todas las sociedades, esto seguramente ha movido conciencias en muchos sentidos, como el poder del ahora, de cuidarnos y cuidar a los semejantes, la valía de la salud, el dejar a un lado el ego, lo efímero que es lo material, cada quien tendrá su propia experiencia y sus propias reflexiones. Algunos realmente pareciera que se sienten omnipotentes, inalcanzables e inmortales, también llegara el momento en que se cimbren sus conciencias, cada despertar es muy particular y cada ser humano tiene sus tiempos, también son tiempos de no juzgar como si fuéramos perfectos.

Es época de ver prioridades antes que festejo, aquí en nuestra tierra muchas personas son muy fiesteras, necesitamos detenernos y usar nuestro sentido común, una navidad diferente podría tener un profundo sentir, cambiar las formas por obvias razones y ser creativos en la manera de recibir la navidad y como compartimos con los más queridos nos puede dejar grandes enseñanzas. Podría ser una aventura inolvidable en la que la tecnología ayudaría mucho, tal vez la distancia podría hacernos expresar honestamente nuestros sentimientos sin distracciones, aprovechando cada minuto de pantalla, decir cuánto nos amamos o extrañamos temas poco tocados dentro de las grandes reuniones donde ni conversamos a fondo por el ir y venir de los preparativos.

¿Sería interesante desplazar lo material por el verdadero motivo de esta conmemoración, sin enfocarnos tanto en las compras y desnudar más el alma para comunicarnos con nuestros amores, si quitamos las prisas navideñas que podríamos descubrir? Seguramente salgan a la luz cosas estupendas, no necesariamente tiene que ser triste o compleja la situación, todo es la actitud con que asumamos las experiencias de vida.

Recordemos que cada cambio también trae cosas lindas, cambiar es de valientes, no siempre tendremos que vivir las mismas cosas, caemos en lo automático y frenamos la posibilidad de aventuras inimaginables. Te invito al igual que pienso hacerlo a vivir más a fondo el verdadero sentido de esa hermosa noche del 24 y la magia del día 25 con quienes tengas, por un lado, son ellos con quienes Jesús te permitirá compartir, los demás lo entenderán y le darán su propio sentido, mientras el fondo sea amoroso como decía San Agustín: Ama y has lo que quieras.

Namaste.

 

 

Por: Paty Maytorena
Yoga Terapia
patymaytorena@hotmail.com
Cel. (667) 751-2884

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